Pero aún así hoy es mi cumpleaños por todo el día, y tengo un deseo que pedir, no lo diré en voz alta, que sino no se cumple.
Tengo una idea mejor, no lo pido, lo hago. Pasaré el día contigo. No me importa que no estés, y rechazo que no me pienses, solo sigue leyendo.
Bien, ya estoy aquí sentada al ladito tuyo, no te das cuenta porque no hago ruido, pero si inspiras con fuerza puedes oler mi perfume en el aire. No notas calor en el pecho? Te he dado un abrazo. Mi corazón latía despacio, ha vacilado y ahora reanuda su ritmo a toda velocidad, me muerdo la lengua.
Te miro a los ojos, no me ves? Fijate bien, ahora estoy justo delante de ti, sigues teniendo las pestañas más largas que yo. Ehh! que tal si te recortas la barba?
Deja que te mire bien, algo falla. Tu sonrisa no está. Quiero cogerte los mofletes y estirarte la cara hasta dibujarte una gran sonrisa. O mejor hacerte cosquillas. Pero no debo tocarte o romperé la ilusión. Así que cruzo los brazos sobre mi pecho con fuerza, con los puños crispados. Estoy perdiendo el juicio.
Ni la lógica ni el sentido común están de mi lado, pero ya sabes que estoy loca.
Y aquí estamos, metidos hasta el corazón en este plan provisional que me he sacado de la manga para estar contigo.
El tiempo pasa, la cabeza me da vueltas, mientras giro pienso que parece que esté madurando y pienso en lo que hice, y me arrepiento, también.
El día se me acaba y yo te disfruto a fuego lento, ya me voy a dormir, contenta de haber pasado el dia contigo, más o menos.
Pero de hoy y de esto no me voy a arrepentir, te estoy esperando y no en el parking.
Y sí, dudo que me leas, pero aquí es donde te siento más cerca y donde te escribo. Por si acaso. Porque es en un blogg donde te he visto escribir nuestras noches de fútbol más especiales y las mas dudosas de las derrotas, aquí habla tu corazón cuando cambias el teclado del piano por el del ordenador.